Archive for mayo, 2008

10 mayo 2008

Cañada irreal

Desde que comenzaron las manifestaciones por la vivienda, he acudido a todas las que me ha sido posible, ya que al fin había gente que se organizaba y gritaba ante una de las mayores injusticias que está sufriendo toda una generación, y que junto con el trabajo precario, supone un retroceso en derechos sociales y ante los que la mayoría no hemos movido un dedo.
Eran manifestaciones con poca gente, pero que tenían un gran potencial, porque la motivación era totalmente lícita, desde el punto de vista objetivo de los que sufrimos este problema, y que además somos conscientes de ello ya que podemos analizarlo desde la mejor formación que nos ha dado la postdemocracia.Por otro lado, amigos de mi generación (hijos de obreros y conscientes de su clase media, aunque con una actitud conservadora hacia algunos temas) me advertían de que en muchos de estos actos no se identificaban con muchos manifestantes que, con muchos prejuicios, encuadraban dentro de un tipo de nuevo hippy, que ellos asocian con nuevos pijos ajenos completamente a sus problemas.
Yo siempre he discutido mucho de esto y, además de no encontrar esto en las manifestaciones, siempre he admirado a la gente que protesta (incluido el movimiento okupa), sin importarme el origen social de nadie.
Quizás esto no tenga mucho que ver con el tema de esta carta, ya que lo que realmente quiero denunciar es la defensa que V de vivienda en Madrid hace de los vecinos de la Cañada Real y los desalojos, defensa que no consigo encuadrar dentro de la lucha por alquileres sociales o la denuncia de la especulación.
Esta implicación del colectivo, me ha decepcionado profundamente, y creo que lo hará con muchos que creíamos en la protesta, que nos afectaba directamente, y que ahora quizás no se entienda.
Para mí personalmente es un problema general de la izquierda en Madrid, ajena a los problemas reales de la clase trabajadora, y cuya consecuencia es que llevemos más de una década aguantando en Madrid a la derecha más carca.
Desalojar una familia nunca puede considerarse justo, pero apropiarse de un espacio común o público siempre va a crear una discriminación, totalmente injusta, ya que en principio hay una gran masa de gente que parte de lo mismo, pocos recursos, y no por ello se debe favorecer a unos más que a otros (en general, los más listos frente a los demás, que se han convertido en los más tontos).
Si alguien lee esto como una simple defensa de la propiedad privada, es que sigue sin enterarse de nada y vive ajeno a la realidad. Las protestas más radicales (comunismo, anarquía …) solo deben ser una base teórica, ya que al convertirlas en demanda real, se da a estos nuevos liberales neoconservadores la mejor excusa para privatizarlo todo y acabar con los que tantos años costó lograr a nuestros padres.

10 mayo 2008

Cañada Real

Desde que comenzaron las manifestaciones por la vivienda, he acudido a todas las que me ha sido posible, ya que al fin había gente que se organizaba y gritaba ante una de las mayores injusticias que está sufriendo toda una generación, y que junto con el trabajo precario, supone un retroceso en derechos sociales y ante los que la mayoría no hemos movido un dedo.
Eran manifestaciones con poca gente, pero que tenían un gran potencial, porque la motivación era totalmente lícita, desde el punto de vista objetivo de los que sufrimos este problema, y que además somos conscientes de ello ya que podemos analizarlo desde la mejor formación que nos ha dado la postdemocracia.Por otro lado, amigos de mi generación (hijos de obreros y conscientes de su clase media, aunque con una actitud conservadora hacia algunos temas) me advertían de que en muchos de estos actos no se identificaban con muchos manifestantes que, con muchos prejuicios, encuadraban dentro de un tipo de nuevo hippy, que ellos asocian con nuevos pijos ajenos completamente a sus problemas.
Yo siempre he discutido mucho de esto y, además de no encontrar esto en las manifestaciones, siempre he admirado a la gente que protesta (incluido el movimiento okupa), sin importarme el origen social de nadie.
Quizás esto no tenga mucho que ver con el tema de esta carta, ya que lo que realmente quiero denunciar es la defensa que V de vivienda en Madrid hace de los vecinos de la Cañada Real y los desalojos, defensa que no consigo encuadrar dentro de la lucha por alquileres sociales o la denuncia de la especulación.
Esta implicación del colectivo, me ha decepcionado profundamente, y creo que lo hará con muchos que creíamos en la protesta, que nos afectaba directamente, y que ahora quizás no se entienda.
Para mí personalmente es un problema general de la izquierda en Madrid, ajena a los problemas reales de la clase trabajadora, y cuya consecuencia es que llevemos más de una década aguantando en Madrid a la derecha más carca.
Desalojar una familia nunca puede considerarse justo, pero apropiarse de un espacio común o público siempre va a crear una discriminación, totalmente injusta, ya que en principio hay una gran masa de gente que parte de lo mismo, pocos recursos, y no por ello se debe favorecer a unos más que a otros (en general, los más listos frente a los demás, que se han convertido en los más tontos).
Si alguien lee esto como una simple defensa de la propiedad privada, es que sigue sin enterarse de nada y vive ajeno a la realidad. Las protestas más radicales (comunismo, anarquía …) solo deben ser una base teórica, ya que al convertirlas en demanda real, se da a estos nuevos liberales neoconservadores la mejor excusa para privatizarlo todo y acabar con los que tantos años costó lograr a nuestros padres.

10 mayo 2008

Cañada Real

Desde que comenzaron las manifestaciones por la vivienda, he acudido a todas las que me ha sido posible, ya que al fin había
gente que se organizaba y gritaba ante una de las mayores injusticias que está sufriendo toda una generación, y que junto con
el trabajo precario, supone un retroceso en derechos sociales y ante los que la mayoría no hemos movido un dedo.
Eran manifestaciones con poca gente, pero que tenían un gran potencial, porque la motivación era totalmente lícita, desde el
punto de vista objetivo de los que sufrimos este problema, y que además somos conscientes de ello ya que podemos analizarlo
desde la mejor formación que nos ha dado la postdemocracia.Por otro lado, amigos de mi generación (hijos de obreros y conscientes de su clase media, aunque con una actitud conservadora
hacia algunos temas) me advertían de que en muchos de estos actos no se identificaban con muchos manifestantes que, con
muchos prejuicios, encuadraban dentro de un tipo de nuevo hippy, que ellos asocian con nuevos pijos ajenos completamente a
sus problemas.
Yo siempre he discutido mucho de esto y, además de no encontrar esto en las manifestaciones, siempre he admirado a la gente
que protesta (incluido el movimiento okupa), sin importarme el origen social de nadie.
Quizás esto no tenga mucho que ver con el tema de esta carta, ya que lo que realmente quiero denunciar es la defensa que V de
vivienda en Madrid hace de los vecinos de la Cañada Real y los desalojos, defensa que no consigo encuadrar dentro de la lucha
por alquileres sociales o la denuncia de la especulación.
Esta implicación del colectivo, me ha decepcionado profundamente, y creo que lo hará con muchos que creíamos en la protesta,
que nos afectaba directamente, y que ahora quizás no se entienda.
Para mí personalmente es un problema general de la izquierda en Madrid, ajena a los problemas reales de la clase trabajadora,
y cuya consecuencia es que llevemos más de una década aguantando en Madrid a la derecha más carca.
Desalojar una familia nunca puede considerarse justo, pero apropiarse de un espacio común o público siempre va a crear una
discriminación, totalmente injusta, ya que en principio hay una gran masa de gente que parte de lo mismo, pocos recursos, y
no por ello se debe favorecer a unos más que a otros (en general, los más listos frente a los demás, que se han convertido en
los más tontos).
Si alguien lee esto como una simple defensa de la propiedad privada, es que sigue sin enterarse de nada y vive ajeno a la
realidad. Las protestas más radicales (comunismo, anarquía …) solo deben ser una base teórica, ya que al convertirlas en
demanda real, se da a estos nuevos liberales neoconservadores la mejor excusa para privatizarlo todo y acabar con los que
tantos años costó lograr a nuestros padres.

6 mayo 2008

El título superior pierde atractivo por sus pocas ventajas laborales

España es uno de los países avanzados donde menos compensa ser graduado – Los jóvenes comienzan a percibirlo y la proporción de universitarios se frena.

Un título superior requiere años y esfuerzo para conseguirlo, y si la recompensa no merece la pena, probablemente no se estudie. Y en España, esa recompensa es la menor de 21 países, según un reciente estudio de la OCDE, que tiene en cuenta su ventaja salarial, sus probabilidades de encontrar empleo e incluso la pensión que cobrará cuando se jubile. Pero esos resultados de complejas operaciones estadísticas son percibidos instintivamente por los jóvenes, que actúan en consecuencia: el porcentaje de graduados en la Universidad se ha estancado en España en los últimos años. En 1995 estaba cuatro puntos por encima de la media de la OCDE (los países más industrializados del mundo); en 2002, sólo era un punto más, y en 2005, ya estaba tres puntos por debajo, con el 33%.